Pioneros de la comunicación eléctrica.
Michel Faraday (1791-1867)
Fue un físico y químico de origen británico cuyas principales contribuciones se encuentren en las áreas del electromagnetismo y la electroquímica. Entre sus aportes a la ciencia, y por ende a la humanidad, podemos destacar sus trabajos en la inducción electromagnética, el diamagnetismo y la electrolisis.
Debido a las condiciones económicas de su
familia, Faraday recibió escasa educación formal, por lo que desde los catorce
años se ocupó de suplir estas carencias realizando una gran cantidad de
lecturas durante su aprendizaje como encuadernador de libros.
Faraday fue un excelente experimentador y
transmitió sus descubrimientos en un lenguaje fácil de comprender. Aunque sus
habilidades matemáticas no eran las mejores, James Clerk Maxwell (1831-1879)
resumió su trabajo y el de otros en un grupo de ecuaciones.
En palabras de Clerk Maxwell: “el uso de las
líneas de fuerza demuestran que Faraday ha sido en realidad un gran matemático,
del cual los matemáticos del futuro podrían derivar métodos valiosos y fértiles”.
Ya desde 1821 Michael Faraday se dedicó por
completo a estudiar la electricidad, el magnetismo y las posibilidades de ambos
elementos.
En 1825 Davy estuvo enfermo de gravedad, razón
por la cual Faraday se convirtió en su sustituto dentro del laboratorio. Esta
fue la época en la que propuso varias de sus teorías.
Una de las más relevantes fue la noción de que
tanto la electricidad como el magnetismo y la luz funcionaban como una tríada
con carácter unificado.
Ley de
Faraday
Para demostrar la llamada Ley de Faraday o Ley
de la inducción electromagnética, Faraday tomó un cartón en forma de tubo al
cual le enrolló alrededor alambre aislado; de esta manera formó una bobina.
Posteriormente, tomó la bobina y la conectó
con un voltímetro para medir la fuerza electromotriz inducida mientras hacía
que un imán pasara por la bobina.
Como consecuencia de este experimento Faraday
determinó que un imán en reposo no es capaz de generar fuerza electromotriz,
aunque estando en reposo sí que genera un campo magnético elevado. Esto se
refleja en el hecho de que, a través de la bobina, el flujo no varía.
En la medida en que el imán se acerca a la
bobina, el flujo magnético aumenta de forma rápida hasta que el imán se
encuentra efectivamente dentro de la bobina. Una vez el imán ha atravesado la
bobina, este flujo desciende.
Descubrimiento
de la inducción electromagnética (1831)
La inducción electromagnética fue el gran
descubrimiento de Faraday, el cual consiguió al conectar dos solenoides de
alambre alrededor de los extremos opuestos de un aro de hierro.
Faraday conectó un solenoide a un galvanómetro
y lo observó mientras conectaba y desconectaba el otro de la batería.
Al desconectar y conectar el solenoide, pudo
observar que cuando hacía pasar corriente por un solenoide, otra corriente era
temporalmente inducida en el otro.
La causa de esta inducción se debe al cambio
de flujo magnético que ocurría al desconectar y conectar la batería.
Este experimento se conoce actualmente como
“inducción mutua”, la cual ocurre cuando el cambio de corriente en un inductor
induce un voltaje en otro inductor cercano. Este es el mecanismo mediante el
cual funcionan los transformadores.
Joseph Henry (1797-1878)
Fue un
científico americano conocido por la importancia de sus investigaciones en el
uso de la corriente eléctrica. Desde muy joven se inclinó por esta rama de la
ciencia, influenciado por su paso por el Instituto Albany.
Sus
descubrimientos respecto de la electricidad, el magnetismo y el movimiento,
fundaron las bases precursoras de los motores eléctricos modernos, dejando
también aportes importantes para la comunicación a distancia al permitir el
desarrollo de invenciones como el telégrafo.
De su paso
por el Instituto Smithsonian en la capital norteamericana, surgieron
importantes descubrimientos para el estudio del clima, al punto de servir
de referente para la creación de la oficina meteorológica de Estado Unidos.
Una
de sus primeras publicaciones sobre el magnetismo, tuvo lugar en 1827 en el
Instituto Albany, donde disertó sobre las propiedades de la corriente galvánica
y el imán. Para ese entonces, su primera publicación fue considerada como una
breve discusión que no aportaba mayores conocimientos sobre este principio
físico.
En el Sillima’s Journal, en 1831, hizo una
segunda publicación sobre el poder de magnetismo, como una continuación de su
primera publicación, en la que pretendió profundizar sobre cómo obtener mayor
magnetismo con baterías pequeñas.
En el año 1831 contribuyó a la construcción del
primer telégrafo electromagnético, al convertir su electroimán en un
dispositivo más práctico que era operado con una campaña a distancia mediante
un cable eléctrico.
Se cree que la invención de su relé
electromagnético fue el fundamento principal para que posteriormente Samuel
Morse y Sir Charles Wheatstone idearan el primer telégrafo, una de las primeras
formas de comunicación a distancia que conoció el mundo moderno.
Así sus descubrimientos no solo han impactado
en el conocimiento más a fondo del magnetismo y sus aportes para el movimiento,
sino que en la actualidad tienen una contribución importante para las
comunicaciones modernas tal como se conocen hoy en día.
Joseph Henry fue uno de los primeros en hacer
uso del telégrafo electromagnético para transmitir informes climatológicos,
indicando las condiciones diarias en un mapa, un claro precursor de las
predicciones del tiempo que se hacen en la actualidad.



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